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martes, 27 de marzo de 2012

Ambrosía para un mal día para positivar

Una parte de té negro,
una parte de té rojo,
canela en rama bien hilachada,
y un rayoncito de jengibre.
Miel para endulzar.




Cecil Taylor para desquiciar un poco el fin del día.
Si tienen tiempo para leer, yo lo tuve una noche de verano, la biografía escrita por Aira.



El gato naranja indignadísimo,
al grado de: no te dejo nada parado en los estantes.
No le gusta quedarse solo.

domingo, 8 de agosto de 2010

Winter a Go Go


Dicen que pan con pan, comida de zonzo. Digo que tampoco es bueno que el pan esté solo, se pueden conseguir quesos, pero para el desayuno prefiero dulces y caseros. Sé que ya no es la hora del desayuno y el dulce lo hice ayer después del mediodía, mientras escuchaba la Reunión Cumbre que Ulanovsky organiza cada sábado en Radio Nacional, pero ahora que tengo un tiempito dejo una receta de dulce para acompañar aquel pan que hicieron unos veranos atrás.

Ingredientes:

  • Fruta a elección (más o menos un kilo). Suelo usar la que está en oferta, o de estación, el de ayer tenía: 2 mandarinas pequeñas, 2 manzanas medianas, 2 naranjas de ombligo gigantes (y riquísimas), 1 pomelo rosado mediano
  • Azúcar (la cantidad varía, los míos llevan poca azúcar)
  • Agua


Preparación:

Los cítricos se pelan hasta quitar esa capa blanca interna de la cáscara, también se quitan las semillas y los pellejos (yo lo hago con las manos bien limpias y directamente en la olla voy despedazando los gajos, para no desperdiciar el jugo. Cuando se trata de naranjas me como la mitad de cada una, si están buenas son mis frutas preferidas)
Las manzanas no las pelo y las corto en cubitos de un tamaño parejo, si quiero que el dulce conserve los pedazos soy más prolija, si quiero el dulce homogéneo al final, no cuido tanto las formas en este paso.
Se colocan las frutas en una olla grande, se agrega azúcar hasta cubrirlas (medio kilo).
Se agrega agua, un vaso para que no quede tan espeso, si son solo cítricos medio.
Se pone a cocinar a fuego lento con la olla tapada, hasta que empiece a hervir.
Se revuelve cada tanto.
La cocción sigue hasta que la fruta se vea bien brillante. Si parece muy aguado se sigue la cocción con la olla destapada.
La cocción se termina una vez que los trozos de fruta están todos bien brillantes , parece que se desarman ,y el agua se ha consumido pero que ún tiene cierta flexibilidad y no hay que hacer mucha fuerza para moverlo. Si quiero un dulce homogéneo lo piso con tenedor, o le doy unos toques con la minipimer, como a mí me gustan ver los pedacitos de fruta lo dejo así.
Se guarda en caliente en frascos bien lavados y esterilizados*, una vez fríos a la heladera. Como mis dulces no tienen una cantidad enorme de azúcar, no duran meses, pero yo tampoco les doy tiempo.

Aviso para los fundamentalistas de los dulces caseros: las quejas a sus abuelas, pero se acepta cualquier consejo.

No sé si para hacer los dulces, pero para escribir la receta es imprescindible música, y un gato naranja dormido en los muslos.
Hoy escuchamos Summer Sun de Yo la tengo, una de mis bandas preferidas. Me despido con un Winter a Go Go
y me voy al sol.

viernes, 15 de enero de 2010

Helado de duraznos

Ingredientes:

2 duraznos
2 claras de huevo
100 ml de crema de leche
3 cdas de azúcar (aunque prefiera los cabellos oscuros en este caso rubia mejor)
1 Minipimer o batidora
1 Apollonia

Tiempo de preparación 10 minutos.

Procedimiento:

Batir en un recipiente las claras a punto nieve, y de paso nos olvidamos por un instante los 30 °C constitutivos de los últimos días. Tengan en cuenta que el volumen se incrementa y que no deben mezclarse ni un poquito con las yemas.

Cortar y procesar los duraznos, para facilitar la operación agregar un poco de crema.

Batir la crema y endulzar, yo prefiero los sabores naturales así que uso poco azúcar, la rubia sabe más rico y le da un tono añejo más elegante. Utilizar un recipiente con capacidad para contener a todos los ingredientes, o sea así de grande.

Mezclar los duraznos procesados con la crema.

Agregar de a poco y en forma envolvente las claras.

Si tiene una Apollonia de amiga puede recibir regalos muy prácticos y muy pop, así que coloca el preparado en los moldecitos de helado que recibió de regalo y le pone el palito colorido, de otro modo lo deja en el mismo recipiente que lo preparó, pero no se luce tanto.

Al freezer dos horas y listo. Si está más tiempo en el freezer se endurece bastante así que es conveniente bajarlo (o subirlo) a la heladera un rato antes de consumir.

Comencé con duraznos, pero será cuestión de seleccionar más variedad en la verdulería vecina.

De fondo un poco de Chet Baker, música para aplacar a las fieras.

jueves, 12 de febrero de 2009

Pan casero para disfrutar con amigos

Luego de una degustación en casa hace un par de semanas, Apollonia me pidió que le pase bien detallada la receta de mis panes caseros. Aprovecho la volada, y transcribo directo desde mi memoria, casi lo mismo que escribí para ella de puño y letra en una hoja cuadriculada que arranqué del cuaderno del laboratorio.

Las cantidades son acorde al tamaño de mi cocina, sé por reiterada experiencia que si preparo un kilo, me salen más apelmazados y las superficies libres de mi cocina no dan abasto para sostener tanto bollo.

Ingredientes:
  • Levadura prensada ½ cubo (calsa, golondrina, hay otra marca que no recuerdo)
  • Leche 1 taza de las grandes (250 ml) (puede ser agua pero con leche queda más rico)
  • Azúcar 1 cucharada de té
  • Harina “0000” ½ kilo (la cantidad es aproximada)
  • Sal fina de mesa un puñado, que traducido es como 1 cucharada de té (la cantidad es a gusto de los comensales y a conveniencia de su presión)
  • Aceite 2 cucharadas soperas
  • Manteca cantidad necesaria (una feta de 1/2 cm de un pan es suficiente, también es a gusto)
  • Ingredientes varios para saborizar: ramito de albahaca (si es fresca mejor), ciboulette, queso rallado, orégano, lo que se le antoje o le ofrezca su quinta, o verdulero… ojo con lo que le ofrece su verdulero.


Proceso:


Consejos previos: Si no tienen tiempo o son poco pacientes: ¡olvídenlo!
Se acompaña con música de su agrado. No hay un género preciso, eso sí, consideren que lleva bastante tiempo y las manos suelen estar enharinadas y pegoteadas… que sea un disco largo y nada de andar dando vuelta el disco.
Se prepara el mate, o se abre un vino.


Leudado o sentirse Pasteur por un rato, 15 minutos no más:


1) Entibiar la leche. La temperatura ideal es de 37°C, a las levaduras les gusta el calorcito para reproducirse. Si tienen un termómetro en la cocina son insufribles, y no van a usar el termómetro médico para esto (yo ni de esos tengo), así que meten un dedo limpio si se queman lo enfrían, si sienten frio lo calientan.
2) En un recipiente que puede ser un jarro de ½ litro poner la mitad de la leche tibia, la levadura y el azúcar (que será el alimento de las levaduras). Mezclar con mucha energía con un tenedor. La superficie se tiene que llenar de espuma. Las levaduras para reproducirse quieren, calor, comida y aire.
3) Cubrir con un film o servilleta y dejar leudar. Este proceso depende de la temperatura, hay que trabajar siempre en un ambiente cálido, conviene dejar cerca de una hornalla prendida. No incendie nada, por favor. En 10 o 15 minutos mágicamente el volumen se duplica o triplica. Contextura: es una mezcla heterogénea de un líquido espeso con algunos grumos y mucha espuma en la superficie.


Amasado:


1) En un recipiente de capacidad adecuada para contener el doble de volumen de ½ kilo de harina (una ensaladera grande, un tuper grande) mezclar la harina y la sal. Hacer un hueco en el centro. (Esto se puede ir haciendo mientras las levaduras crecen). Tener a mano leche tibia.
2) Agregar en el hueco el leudado y el aceite. Mezclar de modo envolvente con una cuchara de madera (yo tengo una traída de Finlandia, que es un amor) hay que tratar de unir los elementos secos con los húmedos, agregar el resto de leche. Si notan un exceso de harina agregar más líquido, siempre tibio para no retrasar el proceso. Debe quedar una masa un poco chirle que si uno mete el dedo se queda pegado.
3) Cubrir con un repasador o film y dejar leudar otra vez. El volumen se tiene que duplicar.
4) Para esta altura conviene apagar la hornalla, prender el horno y poner a temperatura moderada. Nunca dejar el bollo apoyado directamente sobre la cocina, porque con el calor del horno se puede secar, o empezar a cocinar. Usar una tabla de madera o una asadera como intermediarios.
5) Una vez que duplicó el volumen, separar en dos o tres fragmentos, agregar harina en forma de lluvia y amasar hasta que los dedos ya no queden pegados. Suelo agregarle pedacitos de manteca (MÍNIMOS DIJE, se corta un pedacito se refriega en las manos y con las manos enmantecadas se amasa). Ahí empieza a emanar un leve olor a alcohol y se desinflan las burbujas. Es el momento de darle la forma deseada y agregarle aquello que tengan para darle un sabor particular. Yo hago bollitos del tamaño de una pelota de ping- pong.
6) Se distribuyen los panes en una asadera enmantecada, dejar un espacio entre ellos. Se pueden pintar con manteca, o simplemente poner sobre la superficie de cada uno un trocito, se hace un tajo sobre la superficie y se deja leudar. SI OTRA VEZ, DIJE PACIENCIA.
7) Una vez que crecieron al horno moderado a fuerte hasta que estén doraditos, queda en ustedes regular el color pero no los dejen secar mucho.
8) Creo no haber olvidado nada.
9) Si llegaron a leer hasta acá son personas muy pacientes y están en condiciones de preparar la receta. Ojalá puedan ponerlo en práctica, con el agregado de sus mañas, ya dije esta es mi receta que seguro es diferente a otras.

Música dije, mi elección para el último proceso fue Dory Previn, una cantautora y poeta de New Jersey que me gusta tanto al punto que soy incapaz de describirla. Tuvo una interesante producción en los 70s, “Mythical Kings and Iguanas” y “On my way to where” son muy escuchables, y por lo que leí una vida un poco agitada.