viernes, 4 de febrero de 2011

Sin frutillas

La ciudad me agobia en verano, en realidad es el verano el que fatiga, no puedo enojarme con la ciudad que oficia de continente nomás.

Como docente mis vacaciones caen en verano, es cuando tengo tiempo para hacer todos aquellos trabajos y trámites que demoré durante el año. Pero yo estoy como ida y todo me sale en cámara lenta.

Sin duda alguna el absurdo es mi substancia.

La ciudad, como contenedora, absorbe el calor y lo retiene en el maldito cemento, latente hasta la noche o el día siguiente, o el otro… y así a veces pasan semanas. Pero siempre hay rincones dónde respirar –y leer-, además de los aires acondicionados o mi reducido balcón. La Inglesa no tiene que rodar mucho para acercarme a ellos.

El Museo Sívori, escondido dentro del gran parque de la ciudad, ofrece un espacio dónde respirar. Tiene una pequeña biblioteca, a la que se llega subiendo por una escalera de mármol rodeada de mayólicas verdes con detalles en amarillo por un lado, y rejas torneadas al otro. Todo aún bien conservado pero no restaurado: una delicia. Para llegar a la biblioteca hay que insistir porque el señor de la entrada la considera poco importante. Se encuentran ahí los Sueños de Grete Stern (agotadísimo) y el libro que el FNA editó con su obra en argentina.

El jardín del Sívori, es un pequeño paraíso dentro del agitado y concurrido Parque Tres de Febrero, en especial en esa zona frente a la entrada del Rosedal, donde el tránsito -a sangre- es más peligroso que el tránsito pesado de la Av. Int. Cantilo. Ese espacio bien verde, respira la calma de eucaliptus lejanos, un roble da sombra a los bancos, las esculturas y el pasto de perfecto recortado. Los trenes juegan a ser fotogramas de Miyazaki y musicalizan a lo Eno.
Violeta Castillo interviene la fresca del jardín, y cuando el cielo parece púrpura, respira canciones pop con su guitarra y una voz anti-fastidio.

La Inglesa evita las ciclovías de Palermo porque tienen de todo menos rodados, se amiga de las calles y se pierde cuando cae la noche. El rubio recibe con maullidos detrás de la puerta.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh que lindo! Nunca entré y eso que andaba por ahí (no muy seguido es cierto) cuando era del barrio..jaja..
cata

andal13 dijo...

Me agobia el verano; busco la penumbra de mi cuarto y de los libros, porque bajo la parra se quejan las chicharras, o me escondo en un cine donde siempre es de noche y hace casi frío...

Tu rincón umbrío del Sívori luce invitante, con el aire fresco que proporciona la cascada cristalina de la voz de Violeta.

Rob K dijo...

Bella idea:

"Los trenes juegan a ser fotogramas de Miyazaki y musicalizan a lo Eno."

Cuide a su fiel Raleigh. Y cuídese Ud.

Saludos.

Fernando Terreno dijo...

Del Jardín y la parte "moderna" del Sívori he disfrutado algunas veces, no tenía idea de la biblioteca en el edificio original. Gracias por el dato.
Lo de Violeta Castillo, me parece, tiene un aire a Silvina Garré pero no consigo agarrar la onda, porque cambia de canción a canción.
Esperemos el CD.

Anónimo dijo...

Ahora que dicen chicharras!.. estas vacaciones cuando pasé por Santiago ("todo el camino lloré..") no en serio.. era terrible el atronar de las chicharras en los montes al costado de la ruta!! Imagínense, no se, miles supongo.. de chicharras sonando ..era absolutamente ensordecedor!
cata

cr dijo...

Cata: hay que salir y conocer el barrio. Ahora tenés cerca Parque Los Andes y Centenario, además del Conventillo de La Paloma a unas cuadras. Seguro hay más lugares para conocer por ahí.

Andal13: Yo salgo poco en verano y recién cuando cae el sol, pero siempre necesito un poco de aire (sin electricidad) para que mi cabeza funcione. Qué lindo una parra, ¿hacés dulce con las uvas?
Los cines son una buena opción, aunque la película sea mala dos horas de fresco no vienen nada mal.

Rob K: gracias y gracias me cuido.

Fernando: estaba buscando ese libro que se editó con motivo de la muestra de los fotomontajes de Grete Stern, y en el catálogo acceder me apareció su ubicación: la biblioteca del Sívori. Es pequeña pero tiene un enorme aire acondicionado.

Cata: Las chicharras musicalizaban a lo Eno (o a lo Cage) tooooooooooooooodo el día y noche en el campo que estuve en San Luis. También sonaban en la ruta.

andal13 dijo...

El dulce con las uvas de la parra lo hace una tía; en estos días las uvas están comenzando a pintarse.

cr dijo...

Ya no me queda una tía con paciencia para el dulce de uva, justo en estos días Cata me instó a hacerlo pero no la escuché ofrecer ayuda ;).

Qué bien las uvas pintadas, yo estuve unos días en una casa en las sierras, sin mucho para hacer y hasta llegué a dibujar garabatos en las hojas de mi libreta... linda sensación.

Anónimo dijo...

Dale vos conseguite las uvas y yo te ayudo como hacía con mi madre. El Centenario yo la tengo recorrido por el trabajo, íbamos con Roy a las escapadas por ahí :). El Los Andes ni sabía que estaba cerca! El otro día descubrí el Conventillo! Justo se detuvo ahi el colectivo y salía una señora..tendría que ver que días abre al público.
cata

cr dijo...

Cierto que tembién está cerca este museo que es relativamente nuevo y noconozco aún: http://www.museoperlotti.buenosaires.gob.ar/

... y el pasaje El Alfabeto que ya hubiera recorrido como 28 (¿cuántas letras hay ahora?) veces.

andal13 dijo...

Gracias por la recomendación de "Once"; la vi anoche, y me gustó muchísimo, en particular la música.

Me iría a Dublín ahora mismo...

Cecilia dijo...

¡Ah qué alegría!

Sí, Dublín o cualquier país nórdico, primero practico un poco más con mi guitarra o consigo una barrealfombra.

andal13 dijo...

Hmmm... con mi talento musical, mejor practico lo de robarle la recaudación al músico y salir corriendo!

cr dijo...

Yo ni para salir corriendo estoy.