jueves, 14 de noviembre de 2013

Tallereando


"Usted sabe que los rayos de luz reflejados por diferentes objetos forman imágenes, pintan la imagen reflejada en todas las superficies pulidas, como por ejemplo, en la retina del ojo, sobre el agua y sobre el cristal. Los espíritus en su intento de fijar estas imágenes fugaces, han creado una sustancia sutil por medio de la cual se puede formar una imagen en un abrir y cerrar de ojos. Cubren un lienzo con esta sustancia y lo ubican frente al objeto que desean capturar. El primer efecto es similar al de un espejo, pero debido a su naturaleza viscosa el lienzo logra conservar un facsímil de la imagen, lo cual no ocurre en un espejo. El espejo representa fielmente las imágenes, pero no las conservas; nuestro soporte las representa con igual fidelidad, pero además las conserva. Esta impresión de la imagen es instantánea. El lienzo se retira y se ubica en un lugar oscuro. Una hora más tarde la impresión se ha secado, y usted tiene una representación, valiosa por el hecho de que ningún arte puede imitar su veracidad."







La fotografía estenopeica es una herramienta de expresión que permite jugar con la luz y la sombra. La conocí hace tres años y desde entonces cada vez aparecen más talleres y personas que dialogan con esta técnica.

A diferencia de la fotografía tradicional, la cámara en la fotografía estenopeica prescinde de lente, en su lugar hay un orificio muy pequeño que funciona como objetivo, permite la entrada de la luz, y por ende el formar la imagen que se guarda sobre el soporte sensible. Este orificio se hace sobre una lámina de metal maleable con una aguja de micrones de diámetro, de ahí que en inglés se la conozca como pinhole.
El mayor atractivo que tiene es su caracter experimental y artesanal. Podemos construir nuestras propias cámaras con materiales simples, y a nuestro antojo. Cada una de ellas será diferente, y también las imágenes.

Este sábado comenzaremos un taller de fotografía estenopeica en el pequeño taller multiuso, que llamamos Yapeyú . 
Quien quiera integrarse al mundo estenopeico es bienvenido.

 

 

El párrafo que da inicio a la entrada es un fragmento del libro Giphantie de Charles-François Tiphaigne de la Roche, de quien no tenía la más pálida idea hasta que una noche que buscaba información sobre procesos fotográficos encontré este Blog. Al momento no sé mucho más que eso, pero es suficiente para compartirlo.

sábado, 19 de octubre de 2013

La ciudad de los gatos

El gato maulla, me mira.
Maulla, mira a la puerta, y a mi otra vez…
Se para en dos patas, rasguña la madera,
suenan las llaves colgadas.

“¿Querés ir a la ciudad de los gatos?”- le pregunto mientras lo acaricio

El gato maulla, me mira.
Maulla, mira a la puerta, y a mi otra vez…
Se para en dos patas, rasguña la madera,
suenan las llaves colgadas.

“¿Qué hay en la ciudad de los gatos?” – le pregunto mientras lo acaricio nuevamente, 

y me respondo que hay belleza mucha belleza.




viernes, 20 de septiembre de 2013

Bienvenidos a Yapeyú

 Así estamos sin tiempo para muchas palabras.
Junto a una amiga decimos que necesitábamos un espacio para trabajar y compartir con amigos.

Hoy se inaugura Yapeyú
Queremos convertir en una gran fiesta la vereda.

Los esperamos.

¡Salud!



lunes, 9 de septiembre de 2013

Madera





Cuando trabajo con madera disfruto del recorrido de texturas que transitan mis sentidos. Desde el inicio áspero y rugoso que desafía al tacto con los primeros cortes y lijadas, hasta la finura del lustre, luego de la cera, cuando las manos vuelven a suavizarse mientras recorren la superficie una y otra vez hasta que se deslizan naturalmente como volátiles. En el proceso los aromas se mezclan, la viruta empequeñece hasta partículas apenas perceptibles que se suspenden en el tiempo cuando se cruzan con un haz de luz. Al fin la superficie logra una trama homogénea de un tímido brillo que por suerte no llega a distinguirse, pero está.

martes, 13 de agosto de 2013

Chocolates (para usted)

Cuando sea una viejita de bastón llevar (si es que llego a viejita, a bastón llego seguro), recordaré con gran felicidad los bloques de chocolate partidos y compartidos con mis sobris y cia. en la casa de La Paternal.

 "Una mañana fui del mundo..."




miércoles, 31 de julio de 2013

Bárbara





Pensaba en escribir alguna sensación sobre Bárbara, pero prefiero prescindir de palabras. Mi pequeño resumen cinéfilo se reduce a: un encuentro entre la marginalidad y despojo de los Dardenne con el melodrama cargado de Fassbinder. 
Agrego un párrafo: la mayor atracción de la película es la sensación de incertidumbre que se sostiene a lo largo de todo el film, que lo distancia así de una clásica y aburrida novela romántica. El otro componente esencial es el visual, indispensable en el cine, escenarios, personajes, colores son perfectos. Contenido y forma… ¿quién hace a quién? 

Dejo en sus manos el ir al cine y luego decir. Recomiendo ir, como me pasó a mi, sin leer mucho detalle, pero para los curiosos:  Nota en Radar

Bárbara, Alemania/2012.
Dirección: Christian Petzold.
Guión: Christian Petzold y Harun Farocki.
Fotografía: Hans Fromm.
Música: Stefan Will.
Intérpretes: Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock, Jasna Fritzi Bauer.



lunes, 8 de julio de 2013

Brotes


Lo robó descaradamente cuando era cadete y sintió que era precioso. Las veredas, tanto del lado de los pares como de los impares, en sol o sombra, con todas sus quebradas y texturas,  resultaban un lugar ideal para chocarse con otros, y con él mismo.
Ese tiempo de vagabundeo autónomo, de diversos rostros ajenos, que fugaces jugaban con su memoria: la que en invierno usaba un abrigo verde loro y borcegos violeta; el que tarareaba una canción que nunca pudo descifrar; el fumador obstinado que siempre en la esquina tiraba el pucho con un gesto exagerado lleno de furia, como si fuera el último, y luego salía sin dirección fija, aunque eso implicara desandar camino. Los muchos más que se reiteraban como ciclos, con mañas harto conocidas.  
En esa época supo que el tiempo en las calles era precisamente tiempo de andar  hasta lograr pensar en la nada. Parecía absurdo –en el absurdo se funda nuestra existencia- pero cuando lograba pensar en la nada sabía lo precioso del tiempo. Ahí era cuando más lo disfrutaba. Nada, ese instante en que parecía dejar de funcionar la memoria… el comienzo de un pasaje librado al azar.


El destino es siempre futuro y en este mundo materialista es algo. La nada no tiene algo. Es el momento que nos desnuda y enfrenta a nuestra libertad, que atravesado por ese vacío, permite brotes de múltiples ideas presentes que serán posibles destinos. Luego está la decisión y la intriga del que pasará en esas cuadras venideras, que una vez más se pondrán en juego con la memoria.

miércoles, 5 de junio de 2013

Banquete

A veces pasa que le queda un resto de tiempo al día,
y lo destino a prepararme un modesto banquete para la cena: con lo que hay.
Algunas verduras en gamas de verde,
y cortadas a destajo, se saltean en una olla pequeña.
Un poco de condimento, unos trozos de canela y una cucharada de miel para el final.
Mmmm… destapar la olla y sentir que el vapor huele rico.
Unas papas, previamente hervidas, se gratinan con crema y trozos de queso,
el rallador más fino espolvorea nuez moscada.
Los cuencos de colores se llenan,
hay rodajas de pan casero y un vaso de vino.
La mesa parece repleta,
el tenedor alterna en una y otra de las concavidades: azul, verde... se vacían.
El vaso lleno otra vez.
La modorra se adueña del poco resto del día,
las tareas de mañana que pensaba revisar quedarán para el viaje.
Tom Waits carraspea de fondo, el gato duerme.
Unas hojas lejanas suenan detrás de la ventana, entra fresquito,
y todo me envuelve como si estuviera en una fonda de algún pueblo lejano
listo para conocer.



jueves, 16 de mayo de 2013

Tabu

Me pregunto si algún
hombre,
desconocido a los demás asistentes,
dejará
una flor
en mi entierro.

Pero mi cabeza,
creo yo,
aún está lejos de mezclar
pasados
con delirios.

Además, nunca vi un cocodrilo de cerca.

El sonido del piano se suspende
en la inmensidad de la sala oscura.
Insensatez
de sentir.

Ahora mismo en el tren,
que nos hizo pasar de un andén al otro,
partir tarde y enfurecer,
hay un
hombre
atractivo.
Lee una edición bien gastada de
"Sobre héroes y tumbas".
El sol de la mañana
naranjea parte de las hojas
y su rostro.

Cuando bajo nos miramos por última vez,
con mi hombro rocé
el horizonte
de su espalda.
Es que la demora había llenado al tren.



Tabú, segundo film de Miguel Gomez, es una de esas películas que hace sentir.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Trabajo

                                                   "El arte es casi tan antiguo como el hombre. Es una forma de trabajo y el trabajo es una actividad peculiar de la humanidad"*


 No esta bueno celebrar el trabajo si no es un espacio que podamos disfrutar. Entiendo que eso sucede en la minoría de los casos. Por suerte en ella me incluyo.
Estaría bueno que todos tengamos la chance de acceder a un trabajo que nos permita...








*Ernst Fisher, "La necesidad del arte"

martes, 2 de abril de 2013

Rayos y centellas

                                 “(…) Y no sé cuánto tiempo pasó, si mucho o poco, porque yo tenía los sentidos enganchados con alfileres en el espacio y no en el tiempo (…)” *


Un cielo expresionista acompañó ese viaje, sospecho que un desperfecto en el sistema había activado todos sus mecanismos posibles casi al unísono. Como los chicos que quieren mostrar ante la mirada expectante de una visita todo lo que saben hacer al mismo tiempo; o tal cual el encuentro de unos amigos cuando pasó un tiempo sin verse, porque siempre se es un poco niño y más ante esas emociones.

A pocas cuadras de la partida, cuando el micro tomó la ruta que transita la costa, el cielo se encargó de mostrar un arco iris con todos sus colores bien definidos que salían -o llegaban- del mar. Función alfa activada: “Muestrario de colores a la vista, serán usados para describir el resto del viaje”. Arco iris, junto a sus hacedores lluvia y sol, compartieron ese trayecto entre Miramar y Mar del Plata, que me dice misterio, porque los acantilados para mí son misteriosos.

Ya más tarde en la ruta, la muestra prosiguió. La luna por la derecha, en su fase casi completa con esas manchas oscuras bien definidas que alguna vez la despojaron de su perfección. Así solita en un fragmento de cielo bien limpio y azul, que por metros recorridos se movía a púrpura. Se le adelantaban unas nubes que parecían contener, en diferentes valores de grises y algunas fronteras rosadas, todas las formas factibles de imaginar, que sospecho son infinitas.

 Pero no te quedes con un solo lado del camino, que por la ventana de la izquierda hay más. Sin sorpresas astronómicas, claro que ahí estaba el sol casi rojo, que cuando va cayendo deja pintura que da calambre. Una franja de naranja bien densa al ras del piso, y un tejido más laxo entre las nubes oscuras, generaba una textura de paseos y escondites que daban ganas de conocer.

 ¿Y al frente qué? Al frente no sé, la pana de un asiento, pero por la ventana percibía cada tanto un destello que no podía decodificar. Resplandores, allá a lo lejos (¿y hace tiempo?) en el horizonte. Como si algo estallara a la distancia en esa masa uniforme plomiza y pesada a la que nos dirigíamos. Una manta impenetrable que se rompía cada tanto. Eran grietas brillantes de líneas quebradas efímeras, seguras, que a veces llegaban a planos vibrantes. Zonas fantasmagóricas que llamaban y parecían decir… “es por aquí, no todo está oscuro, se puede transitar, no hay una pared uniforme con la que chocar, no son mayor misterio que fragmentos recortados, que armamos y ordenamos en el espacio y en el tiempo. Nada de lo que ustedes no conozcan”.


*Amuleto de Roberto Bolaño

miércoles, 20 de marzo de 2013

El sueñero



El sueñero se va unos días al mar, pero las lecturas compañeras no son tan felices, es época de trabajar.
Se va con Khun y Klimovsky, aunque está pensando a quién llevar de colado para cuando se aburra. Igual sabe que no se va a aburrir porque va a pintar con muchos colores en la arena.




miércoles, 13 de marzo de 2013

Las puertas de la percepción



... o lo que hacen las fibras de colores cuando me siento en el balcón.

jueves, 7 de marzo de 2013

Proclama

Este espacio aboga por una larga vida para el músico que en las mañanas llena de swing, con una guitarra, la desembocadura de la D en la C, sentido Constitución. Placer que me da cuando por la altura del kiosko ya siento el sonido, dan ganas de bajar esa escalera en medio de un baile.

Ya que estamos además se reza por una larga y múltiple vida para todos los músicos callejeros -lo sé, algunos hay que bancárselos con los oídos tapados, pero siempre prefiero la libre expresión-; y también por aquellos que desde el interior de sus hogares musicalizan los departamentos vecinos y barrios...  esencia que atraviesa paredes y se esparce en el éter.

Porqué no pedir con el mismo entusiasmo por aquellos que se lucen en bares, y si me permiten, por los que aún no damos ni con una nota.




miércoles, 27 de febrero de 2013

Paraná Ra’anga

Llueve. Es de siesta. Mónica Millán, 2011


los suspensos de las islas…


Nos tocó este lado del río sin orillas, el lado oculto, solo podemos ser expedicionarios del cemento, con escasas ventanas al agua. Estuario al mar, que soporta nuestros desechos, y se pierde en la mira cuando el horizonte no puede decirnos más que cielo. 
Este lado que disfruta del agua corriente y potable como si brotara de una vertiente natural inagotable, pero que no mira ni disfruta de donde proviene. Nos taparon el río, lo usamos manufacturado, pero no disfrutamos ni jugamos en él. No tejemos placer junto al río. 
Este lado también fue puerta abierta para lejanos expedicionarios soñadores con metales preciosos, que remontando el Paraná fundaron y fundieron todo terreno y curso de agua accesible.  

Hace un par de años me enteré tarde que se había hecho un llamado para formar parte de una tripulación multidisciplinaría que recorrería el Paraná, desde el puerto del Tigre hasta Asunción del Paraguay. Me hubiera gustado mucho estar ahí. 
Ahora y hasta el 13 de abril se puede ver en la Fundación OSDE y en las sedes del CCEBA de calles Florida y Paraná una muestra producto de dicha expedición. También se editó un libro con trabajos de todos los tripulantes. 


Daniel García, si visitan este enlace pueden ver más de "Casi Boyitas"


Nos pasa a algunos habitantes* de esta ciudad al pie de un río que no vemos, que nos gusta el río, que aún sentimos un poco de esa agua que fluye cercana, que nos llama cada tanto hasta alguna orilla. Así fue que disfruté mucho de la muestra y la recomiendo. 




Galpón con barco, Félix Eleazar Rodriguez, 2010



*y quien escribe también lleva parte del Paraná

viernes, 22 de febrero de 2013

La Lugones, una vez más






Hacía tiempo no iba a La Lugones. El año pasado ese espacio lo supo ocupar muy bien Filmoteca en Vivo en el SOC *. Se extraña ese lugar, era un pequeño espacio que permitía encuentro.

Llegué temprano y esperé, como tantos otros, en las butacas del hall de entrada del teatro, me llamó la atención ver dos oficiales (o como se llamen) de la Policía Metropolitana, no había visto antes “cuidado” de este tipo ahí. El viaje en ascensor tuvo algunas escalas y de esos personajes muy propios del lugar. Risas por parte de los demás, que para nada somos personajes. Apenas llegué al piso diez me asomé por la ventana, ya es un ritual, me pareció ver arreglado el cartel luminoso del Havanna, y descubrí una pintada en el asfalto de La Sala Alberdi, no sé desde cuando está pero no la había visto al pasar sobre el nivel del mar.

La sala que estaba casi completa, no aportó rarezas: nada de chistidos para silenciar los ruidos de bolsas o papeles de caramelos, porque no los hubo, tampoco surgieron sonidos extraños de los habitantes. ¡Hasta funcionaba el aire! Con la sumatoria que tuve bastante despejada la vista y pude leer hasta el último subtítulo: la función estuvo muy bien.

En La Lugones hay un ciclo dedicado a Win Wenders. Una pena que todas las proyecciones del ciclo sean en digital y no fílmico, pero es lo que hay. No soy muy fan de Wenders, no sé por qué. Puede ser porque haya visto pocas de sus películas y no llegue a conocerlo, pero ¿por qué vi pocas de sus películas, eh? Hay algo que me pasa y es que rescato algunas  y no un entero como me sucede con otros directores de los que soy fan. Claro ellos me gustan porque encuentro un sello que los individualiza y distingue en todas sus películas, y eso no me pasa con Wenders. Por eso quería recorrer este ciclo para acercarme más, pero por cuestiones ajenas a la voluntad, no lo hice. Recién fui ayer porque daban “Las alas del deseo”.

No me acuerdo cuando vi esa película por primera vez. No sé si fue en la tele, o alquilada en VHS o DVD, nunca en pantalla grande. No logro recordar en qué momento de mi vida la vi, si al estreno o unos años después, pero sé que me había fascinado. Y así a disfrutarla una y otra vez, o fragmentos cuando la pasaban en el cable. Hacía mucho tiempo que no la veía y quise aprovechar esta vez en una de mis salas preferidas.

Mi memoria es insoportable, lo sé, a veces lo recuerda todo, pero tengo un mecanismo maravilloso con su comportamiento frente a las películas y para muchas de ellas solo recuerda algunos fragmentos, entonces puedo verlas una y otra vez (con un tiempo de separación razonable) sin decir “ahora viene tal escena”, sino con cierta incertidumbre, que a veces se lleva “ah cierto”. También pasa que esas películas que se disfrutan una y otra vez, son tan geniales porque nunca llego a descubrirlo todo.

 Nick Cave aún suena en mi cabeza cuando cumplo otro de los rituales colectivos, bajar por las escaleras. Pienso que ya hace mucho tiempo reitero un pensamiento y no puedo saber porque.



*Filmoteca en vivo ahora funciona aquí, pero aún no fui porque prefiero lugares más pequeños. 

domingo, 10 de febrero de 2013

¡Vacaciones, vacaciones!






Las músicas se mezclan.
Lejos: las Jam juegan con  pentagramas revueltos, inexistentes.
Acá: el río con ese fluir continuo, sereno.
Unos dedos largos y delgados sonríen en cada tacto.

-Mirá hay nubes por allá.
-No, mirá  por aquel lado las estrellas.

Silencio.
Reflejos.
Sonrisas.
Caricias...

y las únicas certezas de ese momento: 
 el silencio se escucha y el tiempo existe en la piel.


 

domingo, 3 de febrero de 2013

Los Galgos, Los Galgos

                  La vida ideal es como un cuadro cubista, un ojo de allí, media boca de acá, un clavel, un pedazo de diairo. Si pudiéramos pegarlos a nuestro gusto lograríamos una armonía a medida.




Con la certeza – faena de unos cuantos años vividos- que la vida ideal es tan imposible como un cuadro cubista, pero que de todos modos ambos nos visitan y embellecen, ya que forman parte de esa parte genial de la vida real que constituye algo que acostumbramos a nombrar como arte: comparto aquí la sensación de placer que me produjo este libro.
Hacía tiempo que no sentía tanto con una lectura, desde la dicha de la primera parte de la historia tirada en el pasto a orillas del río, debajo de la sombra de un sauce; hasta las lágrimas finales entre las paredes calurosas de mi departamento. Claro está que puedo enumerar muchas razones o seguir colgando fragmentos del libro, esas frases pequeñas sobresalientes de cada página, para entusiasmarlos o justificarme. Pero a esta altura de la vida también estoy convencida que esas razones son personales y que cada libro tiene un tiempo y un espacio adecuados para uno y que no necesariamente lo son para otros.
Igual me gusta saber, así que busquen un libro que los haga sentir y me cuentan.

martes, 29 de enero de 2013

Litoral



                      Al despertar, el hechizo seguía. Si alguien me hubiera dicho que la mañana del día anterior había besado a Lisa en el corredor de Las Zanjas, no lo hubiese creído. *

La primera imagen que vi desde el taxi, luego de cruzar el puente e ingresar a la isla del puerto donde está el camping, fue una pareja  besándose con toda la furia de una noche de verano. Estaba oscuro y solo ellos quedaron iluminados por los faroles del automóvil mientras caminaban y empezaban a besarse. Eran las 5 a.m. y la tormenta que pensé que había dejado caer por completo al hacer tiempo en la terminal, se quedaría hasta media mañana. Me sentí bien, sonreí y pensé que estaba entrando a un lugar de buen tiempo.



*en una página que recién abrí al azar de Los galgos, Los galgos, de Sara Gallardo, lectura que me acompaño en este buen tiempo.