viernes, 22 de abril de 2011

La hora naranja (II)


La hora naranja, es así, justo como se ve ahora a través de mi ventana. Todo se tiñe apenas de ese tono que visita a la tarde cuando se está por ir. Los filos de las formas relucen un poco, se marean y desdibujan. La piel se suaviza, los rostros se ablandan, se serenan por un instante en el que observan atentos para robar de cualquier destello ganas de acción. La hora naranja es breve, tan fugaz que algunos no la perciben, pero quienes reparamos en ella –preludio a ese resto de día que juega con todos los sentidos, o con todas las notas- musicalizamos el andar.

6 comentarios:

Rob K dijo...

Mágica, como el rayo verde...

Saludos.

cr dijo...

¿Van juntos, no?

Fernando Terreno dijo...

Si roba cualquier destello de ganas de acción, ojalá dure más que ese instante breve y fugaz...
¡No vaya a ser que después haya que trabajar!
Después de esa hora naranja, a veces, creo que cuando hay alguna nube de tormenta en el horizonte, el cielo se pone algo más violeta, magenta. ¿Salen esos colores en alguna foto?
Una pregunta curiosa: ¿es una escollera ese camino que se ve en la foto?
Un abrazo

cr dijo...

Igual después siempre hay que trabajar para que la acción perdure.
Esos colores son más misteriosos, me gustan las fotos que cada uno guarda de ellos... luego se buscan en la memoria y listo.

La escollera de Carmelo.

andal13 dijo...

Una hora bella, pero breve.
Tal vez por eso más bella.

cr dijo...

Sí puede ser, si es breve al menos uno no se encariña.