viernes, 4 de marzo de 2011

La hora naranja


Me pregunto si nuestra ciudad creció, se desarrolló y expandió de espaldas al Río – el mismo que fue su germen- tan solo por un enojo un poco infantil, pero admisible, el de no poder ver guardar el sol en esa línea que forma el cielo con el agua. Algo que sin duda es magia.


Agrego la imagen. La foto de la caída del sol desde el muelle de Carmelo, la rareza se debe a que fue sacada con una cámara estenopeica hecha con una caja de fósforos. Claro que un día tengo que escribir sobre este tipo de fotografía que cada tanto me entretiene.

13 comentarios:

andal13 dijo...

Tal vez se podría ver salir el sol por el río-grande-como-mar, pero ello implicaría levantarse tempranísimo.

...

O no acostarse.

cr dijo...

Sí, pero no es lo mismo. El color, la temperatura, la humedad, la duración, son diferentes.
Puedo levantarme temprano, o no acostarme que es más saludable y placentero seguramente, pero pagan más los atardeceres.

...

Quizá sea porque los tenemos escasos o en otros lugares.

Rob K dijo...

Curiosamente, los porteños (lo soy) también viven de espaldas al enorme país que los rodea. Una isla.

cr dijo...

Será por eso que hablan tan distinto y son unos jodidos.

Fernando Terreno dijo...

Se ve que anduviste viendo caer la tarde desde la orilla del frente y que la isla Sola no tapaba.
¿Pudiste ver el rayo verde?

andal13 dijo...

Hay que conseguir un sitio a orillas del mar donde no haya luces artificiales, y esperar en una noche llenita de estrellas a que salga la luna llena. Y si la espera se ilumina con noctilucas, tanto mejor.

cr dijo...

Qué lindo sos Fernando, no vi el rayo verde pero lo tuve en mi memoria. Espero algún día poder verlo...

andal13: la playa a oscuras y plagada de estrellas, con un poco de luna, la tuve el año pasado en la Pedrera (y lloré). Ahora, además del rayo verde, estaré en la búsqueda de noctilucas.

Adrianófanes dijo...

Interesante observación. Yo creo que la ciudad fue creciendo como pudo, de manera un poco improvisada y otra para salir del paso, sin pensar que algún día nos íbamos a encontrar a espaldas de la magia...

cr dijo...

Un poco improvisados, sí. Pero hay magia en algunos lados.

Maru dijo...

Son tan tremendamente perfectas tus fotos, bah, todo lo que vos hacés, con cuidado y dedicación, me parece que es así, perfecto.

cr dijo...

Maru: muchas gracias, es un terrible piropo sabiendo de quien viene.

Lo hago con cuidado y dedicación, pero nunca creo que me sale perfecto (y me enojo, ja)

Alelí dijo...

será que la inmadurez es una tremenda sabiduría y como a las imágenes sagradas no se las mira nunca de frente?
ó
tal vez que los porteños estamos tan engolosinados con nosotros mismos que el sol y el río son una "competencia" insoportable...

pasé por el blog de Ma. Eugenia! y me encantó.
besos

cr dijo...

Gracias por pasar Alelí, muy interesantes esas dos opciones.
Me gusta la inmadurez como tremenda sabiduría.

Besos