miércoles, 24 de diciembre de 2014

La hora de los pájaros




Sentirse un poco Alicia. Sentada en el bosque me sorprende un sonido escurridizo, entre los tonos pardos de los troncos y la hojarasca del suelo descubro una liebre. Me mira atenta un segundo, y se aleja unos saltos. Se detiene y torna a mirarme otra vez. Salgo en su búsqueda aunque conozco el final… es un momento que siento que alucino. Ella se esconde en un hueco entre pastos y ramas caídas, y se pierde.
La única puerta que encuentro está cerrada. Es la tranquera blanca de dos hojas que conecta la playa con el camping. Me avisaron que cerraba a las 20 hs., pero me olvidé. Tampoco miré el reloj, a pesar de la liebre. Pude pasar por debajo. En la heladera hay una cerveza fresca, la destapo y me siento a escribir.

4 comentarios:

Paterna dijo...

¿No se suponía que el conejo/liebre llevaba el reloj al cuello? Te podría haber avisado que se pasaban de las 20hs.
Me gustó la historia! Que tengas linda noche buena donde te encuentres!

cr dijo...

¡Ahí está! No me acordaba en que parte aparecía el reloj.

Gracias una linda noche para vos y la familia. Abrazo!

Rob K dijo...

Te saludo y te deseo buenas fiestas, cr.

Abrazo.

Cecilia Reche dijo...

Gracias Rob K, que tengas unos días muy lindos.

Un abrazo