jueves, 31 de mayo de 2018

Boedo

Quería sentarme acá,
en esta ventana,
para ver la lluvia en la calle.

Una amiga dice que no le gusta cuando llueve en la ciudad,
a mi sí.

Además,
vienen bien estas gotas
para tapar mis lágrimas.

No lloro de triste,
nada relacionado al corazón me duele (o eso creo).
Me duele la pierna al caminar: lloro de dolor,
y de angustia porque no puedo caminar y recorrer este barrio,
nuevo para mi.

Pero llueve,
y la lluvia disimula todo,
hasta las hormigas que están obstinadas
en llevarse fragmentos de las plantas de mi balcón.

Pero llueve,
y la lluvia disimula todo,
hasta que esta ciudad
está en ruinas.

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