viernes, 2 de diciembre de 2011

Viento



¿Cuál es el límite que hay que poner al viento cuando insiste en quitarnos la ropa en la calle? ¿Debemos luchar contra él –y entiendo contra la “naturaleza”- y sostener las prendas* mientras caminamos? Un acto despojado de toda elegancia, la poca lograda a lo largo de los años. Una resistencia pudorosa y civilizatoria.
¿O simplemente nos entregamos a su objetivo? En un acto liberal y bárbaro.

No lo sé, yo voy un poco y un poco, como con todo.



*Las faldas en particular



Jackson Pollock, number18, 1950

3 comentarios:

Rob K dijo...

Alternativa mercantil: fotografiarse como Marylin y volverse célebre.

andal13 dijo...

¿Ser pudorosa como una tímida violeta o actuar con total desparpajo como una escandalosa Poinsettia?

cr dijo...

Lejos de cualquier alternativa mercantil estoy, estimado Rob K.

Entre esas dos me quedo con las violetas, pero hay unas estrafalarias que se me ajustan muy bien.