jueves, 16 de octubre de 2008

La cuna de mis lápices

Yo estaba sentada en el borde de una de las tantas escalinatas del lugar, había olvidado mi lona y el pasto estaba un poco embarrado y demasiado húmedo para el gusto de mis nalgas. Tenía un lápiz violeta en mi mano, además del libro. La nena llevaba unos ramitos de flores para ofrecer a los visitantes del parque, se me acercó con sigilo, o así me pareció, yo estaba muy concentrada en la lectura y es probable que ella haya estado dando vueltas previas y yo ni enterada:

- ¿Tenés unas monedas?
Levantando muy poco la mirada le dije, apenas audible, que no.
- ¿Tenés otro lápiz?
Recién ahí me alejé de mi asunto y le presté atención.
- ¿Querés el lápiz? - mientras preguntaba la miré y se lo acerqué.
- Pero… ¿vos tenés otro?
- Sí, yo tengo una lapicera.

La nena subió las escaleras y muy pronto la perdí de vista, quise seguir leyendo, pero me quedé pensando en ese soberano “¿vos tenés otro?”. Luego en ese objeto tan hermoso que siempre, o casi siempre, tengo en mi mano. No es lo mismo un lápiz que una lapicera. Me gustan más los ellos. También me quedé con un poco de culpa, porque si bien el lápiz era de un lindo violeta, escribía feo, con un trazo gordo y difuso; además, no era de madera, sino de un plástico un poco raro. Lo tenía desde hace años de algún congreso. Me dio bronca no haber tenido un Staedtler o un Faber, que escriben mucho más lindo.
Entre los textos de Eduardo Wilde, esos a los que alguna vez llegué, hay uno que dedica con mucha ternura a su visita en Alemania a la fábrica de lápices Faber.



El domingo por la tarde también me robé una escultura del MNBA (Digo me robé porque no se pueden sacar fotos. Yo no lo sabía, era en la terraza.)


Robando una foto al MNBA

"Mujer con Libro", Fioravanti, José (1937). Museo Nacional de Bellas Artes

3 comentarios:

wallyzz dijo...

hermosa experiencia...

Abrazo buen finde

Marichu dijo...

Lindo encuentro, interesante blog...

Anónimo dijo...

aHH..que maravilla..me hiciste llorar..cuando uno se encuentra con seres así me dan unas ganas fuertes de pedir que algo/alguien los proteja mucho por favor!..y dejar toda esta incredulidad racional de lado, pero me parece que es sólo impotencia de no poder hacer nada uno o poder hacer muy poco...
Una noche oi cantar a una nena muy chiquita que vendía flores en Plaza Francia.."los caminos de la vida..no son lo que yo esperaba.."

cata