jueves, 11 de enero de 2007

verde MALBA

Para poder pasar enero en Bs As hay que buscar lugares con aire acondicionado a donde se pueda entrar gratis o por un módico precio. Las opciones clásicas son:

  • los shoppings, que a mi no me gustan, pero como tengo uno cerca suelo ir a leer libros a Yenny;
  • los cines, pero ahí el precio ya es otro;
  • un café, una coca o una cerveza en un bar;
  • los museos.


Los del Malba son unos chorros por el precio de las entradas, entre otras cosas. El cine cuesta $7 y $12 los estrenos, el museo $10, los miércoles es gratis. No quiero imaginarme lo que debe ser la confitería y cada vez que entro a ese negocio me horrorizo por los precios de las cosas –algunas están buenas- y los turistas comprando. Así que para ir a este lugar hay que ser turista, o entrar en la categoría de estudiante o jubilado, que no pagan. Yo no soy estudiante, pero tengo una tarjeta de la universidad con mi nombre y la uso impunemente para entrar gratis al museo y obtener 50% de descuento para el cine. Lo genial del otro día fue Cata que usó la libreta de Noelia con la foto de otra amiga y ni la miraron! Ladrón que roba a ladrón...

El cine del malba me cae más simpático que el museo. La programación de este mes es genial, hay un ciclo de monstruos, duendes y platos voladores. Además de estrenos y alguna que otra cosa. Ahora sacaron un abono de $40 ($20 para estudiantes) que permite ir a ver todas las películas del mes, eso no esta mal.

El domingo fui a uno de los estrenos, la película mexicana En el hoyo, que me había quedado pendiente del BAFICI. Me encantó.
Es un documental que muestra la construcción de una autopista en el DF y basa su historia en el diálogo con algunos de los trabajadores de la obra, quienes resultan ser personajes muy simpáticos y entretenidos, capaces de mantener la atención del espectador; mucho se debe a la espontaneidad de los observados por la cámara, algo bastante difícil de ver en un documental. Hasta te dan ganas de ir a trabajar ahí y divertirse con ellos. Pero el otro encanto es el contraste que aportan unas imágenes totalmente deshumanizadas y el rígido sonido de la construcción. En la sinopsis del malba la comparan con En construcción, documental que tiene el atractivo de ver a los vecinos de un barrio en Barcelona alterados por la construcción de un edificio, pero que carece de un trabajo con las imágenes y el sonido. En cambio mientras estaba en la butaca, yo pensaba todo el tiempo en Berlín sinfonía de una gran ciudad y en películas futuristas de antaño. Por momentos la autovía era una maqueta de una película de ciencia ficción, por otros un sonido totalmente industrial se mezclaba con imágenes de vigas y concreto haciéndome perder por completo la noción de que eso era un documental, y que esa estructura estaba ahí gracias a personas reales, un poco ayudadas por gruas y otros motores, personas involucradas en el sacrificio de construir semejante obra. La toma final recorriéndola desde lo alto llevó a mi memoria cinéfila a recordar a Solaris y ese trayecto que hace el auto por la autopista, con alguien extraño que mira de atrás, no es igual pero así son las asociaciones de mi cerebro.


Si quieren algo gratis todos los jueves y viernes a las 18 hs dan un documental de Cris Marker, Le Jetée. Muy interesantes 29 minutos de ciencia ficción, esta historia sirvió a Terry Guilliam para hacer sus 12 monos.

No dejen de visitar la muestra del movimiento Fluxus que está hasta el 30 de enero, si no tienen carnet para entrar free vayan el miércoles. Aclaro que no es apta para quienes sólo gustan del clasicismo. Después subo algo pero esto se hizo muy largo y saben de mi ignorancia así que voy a leer más al respecto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

bueh barbara la agenda,no olvidemos que el capitalismo esta representado por constantini,y que es el unico que no deja tocar el royi de kosice,mientras el artista lo diseño para tocar..

cr dijo...

Tal cual, lo que a mi me da bronca es que todos digan ah que lindo el malba, si claro que es lindo pero no esta ahí sólo por amor al arte!

Acá en fluxus dejaban jugar con una obra, una placa magnética a la que se le podían poner cualquier tipo de metales.

Hay una obra de kosice en el recoleta, en la muestra los ´60 en el ciudad.