viernes, 24 de septiembre de 2010

Disuelto en la belleza


Era una noche apenas de otoño que había sentido (o hubiera querido) más fresca, pero no. Lleve la campera puesta mientras los pasos, resultaba más cómodo y elegante que plegarla -es de una tela muy dúctil- hasta que entrara en el bolso. Recuerdo otras escalas menores, pero guardo la escena en la que él se detuvo para abrirse en mil gajos de sensaciones frente a uno de esos carteles de anuncios de marco verde, cerca de uno de los vértices de la plaza que supo ser cárcel y será lo que el Gobierno de la ciudad dicte. No conocía la poesía ni el nombre del poeta, traté de guardarlo en la memoria, pero tampoco, preferí disfrutar de esa silueta delgada que distante en la penumbra se quebraba de placer, como enajenado, tan diferente a lo que había mostrado hasta entonces. Él no se dejó descubrir, pero al menos ese mismo otoño, sin ayuda, descubrí al poeta.

Como para que tenga un algo la entrada, y para decir de dónde robé el título, en el suplemento Radar del domingo pasado se puede leer una nota sobre el Cuchi Leguizamón. Espero se pasen estos días un poco aveloriados.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Azul de Prusia


Azul de Prusia es un pigmento, que como muchas de las sustancias coloreadas, proviene de un compuesto químico que tiene entre sus átomos algunos de los metales de transición. En este caso el hierro es culpable, para ser más precisos el color depende de los electrones más externos de este átomo y del entorno dado por los otros átomos del compuesto, un escenario que permite una danza de electrones capaz de generar un color determinado.

Azul de Prusia fue como bautizamos con Apollonia a la unión musical de unos amigos. Pasó hace tiempo, recuerdo que Manu, nuestro amigo en común, nos presentó una noche de octubre en Bernal –si bien hablamos de nanotecnología aquella vez, no sabíamos que años después nos re-encontraríamos trabajando en el mismo laboratorio-, Prusia había propuesto ella, Azul de… completé yo. La banda estaba formada por Cata en voz, Manu en guitarra, voz y composición y luego se sumó Jhon, el guitarrista de verdad. La unión duró unos cuantos suspiros, luego Manu se fue a buscar amores a España, Cata se dedicó al hogar y Jhon a su metier: la música. Cata y Jhon tuvieron algunas presentaciones en público, y queda pendiente un encuentro invernal acompañado de guisos y vinos, pero ya llega la primavera y la velada está en ascuas.



Anna Atkins fue una botánica y fotógrafa inglesa que a mediados del siglo XIX editó el primer libro de imágenes fotográficas “British Algae: Cyanotype Impressions”, adelantándose unos años al más popular “Lápiz de la Naturaleza” del William Talbot. Se podría decir que Anna fue una mujer con suerte, ya que su padre era un reconocido naturalista de la época, que ayudó en su formación científica y que la vinculó con otros hombres dedicados a la ciencia; fue así que pudo desarrollar su carrera como botánica, y entrar en contacto con otros vecinos pioneros de la fotografía como Talbot y Herschel, un matemático y químico que había descubierto un proceso fotográfico que creaba positivos de un color azulado: el cianotipo. Más allá de la suerte y las vinculaciones, sin dudas Anna fue una mujer inquieta y paciente a la vez, realizó su libro por partes; la primera vio la luz en Octubre de 1843. Publicaba los álbumes de forma regular, el último está fechado en 1853. En total suman alrededor de 400 imágenes. Se conocen unas doce copias. Este número limitado de ejemplares se debe a que cada una de las imágenes está hecha a mano y de una en una.

El cianotipo es un proceso fotográfico que a partir de la mezcla de dos compuestos químicos que se pintan sobre un papel y la posterior exposición a la luz genera un compuesto estable de color azul. La figura fotografiada impide el paso de luz y forma una silueta blanca, el fondo de la imagen es azul de Prusia.

lunes, 23 de agosto de 2010

Fidelidad a una obsesión


no significa nada
para vos
poesía sentí yo




Andrei Tarkovski guardó en polaroids su escenario ruso, antes de partir a Italia para filmar Nostalgia, esas fotografías fueron editadas en Instant Light, TARKOVSKY Polaroids . Una belleza.

domingo, 8 de agosto de 2010

Winter a Go Go


Dicen que pan con pan, comida de zonzo. Digo que tampoco es bueno que el pan esté solo, se pueden conseguir quesos, pero para el desayuno prefiero dulces y caseros. Sé que ya no es la hora del desayuno y el dulce lo hice ayer después del mediodía, mientras escuchaba la Reunión Cumbre que Ulanovsky organiza cada sábado en Radio Nacional, pero ahora que tengo un tiempito dejo una receta de dulce para acompañar aquel pan que hicieron unos veranos atrás.

Ingredientes:

  • Fruta a elección (más o menos un kilo). Suelo usar la que está en oferta, o de estación, el de ayer tenía: 2 mandarinas pequeñas, 2 manzanas medianas, 2 naranjas de ombligo gigantes (y riquísimas), 1 pomelo rosado mediano
  • Azúcar (la cantidad varía, los míos llevan poca azúcar)
  • Agua


Preparación:

Los cítricos se pelan hasta quitar esa capa blanca interna de la cáscara, también se quitan las semillas y los pellejos (yo lo hago con las manos bien limpias y directamente en la olla voy despedazando los gajos, para no desperdiciar el jugo. Cuando se trata de naranjas me como la mitad de cada una, si están buenas son mis frutas preferidas)
Las manzanas no las pelo y las corto en cubitos de un tamaño parejo, si quiero que el dulce conserve los pedazos soy más prolija, si quiero el dulce homogéneo al final, no cuido tanto las formas en este paso.
Se colocan las frutas en una olla grande, se agrega azúcar hasta cubrirlas (medio kilo).
Se agrega agua, un vaso para que no quede tan espeso, si son solo cítricos medio.
Se pone a cocinar a fuego lento con la olla tapada, hasta que empiece a hervir.
Se revuelve cada tanto.
La cocción sigue hasta que la fruta se vea bien brillante. Si parece muy aguado se sigue la cocción con la olla destapada.
La cocción se termina una vez que los trozos de fruta están todos bien brillantes , parece que se desarman ,y el agua se ha consumido pero que ún tiene cierta flexibilidad y no hay que hacer mucha fuerza para moverlo. Si quiero un dulce homogéneo lo piso con tenedor, o le doy unos toques con la minipimer, como a mí me gustan ver los pedacitos de fruta lo dejo así.
Se guarda en caliente en frascos bien lavados y esterilizados*, una vez fríos a la heladera. Como mis dulces no tienen una cantidad enorme de azúcar, no duran meses, pero yo tampoco les doy tiempo.

Aviso para los fundamentalistas de los dulces caseros: las quejas a sus abuelas, pero se acepta cualquier consejo.

No sé si para hacer los dulces, pero para escribir la receta es imprescindible música, y un gato naranja dormido en los muslos.
Hoy escuchamos Summer Sun de Yo la tengo, una de mis bandas preferidas. Me despido con un Winter a Go Go
y me voy al sol.

martes, 3 de agosto de 2010

"Winter Song"




Hermosos: ella, la canción de John Cale, ese disco y este frio de invierno.

miércoles, 28 de julio de 2010

Una lista más


Porque Nick Hornby contaminó a más de una generación con su "top five"; porque anoche volví a ver, después de tantísimo tiempo, El verano de Kikujiro del maestro Kitano*; porque hace un par de semanas morí del amor con La Pivellina; El sabor del té aperece siempre y puede ir en toda lista. Aquí una lista inconclusa** de niños en la pantalla grande en películas que hacen sonreir:






* Puede que Kitano ya esté más allá de todo y en el mejor estado para colgar los botines, por lo visto en sus últimas películas, pero hasta Zatoichi lo banco a muerte (de risa).
** Había incluído estas dos
: About a boy, (Casi un chico, 2002, Chris Weitz - Paul Weitz); Koktebel, (Caminos a Koktebel, 2003, Boris Khlebnikov - Aleksei Popogrebsky), pero los niños son más grandes y no es el mismo sentimiento.

domingo, 11 de julio de 2010

Mejor me voy


Aunque sea un tiempo, hasta que pueda contar algo otra vez, o ME pase algo lindo que me haga escribir para contarlo.

viernes, 9 de julio de 2010

Contra la interpretación



Una de mis tareas preferidas en el colegio era la de “familia de palabras”, recuerdo que por tercer grado comenzamos con ese juego, llegaba una hora del a mañana, cuando la maestra escribía una palabra en el pizarrón y había que empezar a pensar y gritar palabras que tuvieran la misma raíz, y, ahí residía la complejidad, una estructura aceptada por la RAE. Lexema y morfema le dicen.Justificar a ambos lados

Esa costumbre me persigue aún, leo una palabra y aparecen otras de su familia, invento en un consciente desacato a la RAE, busco parecidos para cambiar de familia y extender un poco más el juego.

Tengo otra costumbre de familia de palabras, pero que aparecen por asociación ilícita de mi memoria, de mis sensaciones en el momento de agruparlas. Acostumbro a escribirlas en algún cuaderno de compañía y olvidarlas. Encontré unas palabras sinsentido en mi cuaderno a lunares, de una caligrafía abominable, escritas en la oscuridad de una noche intermitente de ruta, de larga espera:

“Segunda vuelta. De-moras. Noche, grillos, ranas y el cielo de estrellas. Niños que juegan. Humos. Sombras. Largas. Expresionismo (Alemán). Hierbas. Las palabras están entumecidas. Stop. Fuerzas. Autpopista del Sur. Ruta 135. La que se pierde. Hambre. Penumbra. Silbar. NOCHE. Reflejos. Sorpresas. Distancias relativas… inconclusas, incoherentes, difusas. La distancia a la LUNA. El auto intermitente. El puente y el rio Uruguay. Un parador para todos, para, detiene pero no. Calla. Vacío, refugio. Las aves despiertan. El sol. Se encuentra en los cables, se cuentan historias. Ingreso a Soriano.”

sábado, 3 de julio de 2010

Los sonidos de la mañana de un sábado naranja



Tengo una maldita costumbre: despertar temprano, hábito que me permite disfrutar del despertar de la mañana, sus colores, sabores y sonidos. Soy una de las primeras en levantar la persiana de las tantas que hay en este hueco amplio, por suerte. Me gusta percibir el cambio del color del día, la ventana está a mi derecha y el sol no se ve, pero va coloreando las paredes del edificio de enfrente, de a poco las formas son menos borrosas. Está lleno de pájaros, la fauna habitual: gorriones, alguna tacuarita – que festejo con sonrisas-, palomas –que las prefiero en silencio y lejos- y una yunta de torcacitas -que tienen loco al gato naranja-, dejo en silencio mi casa, para escucharlos ya que despuntan sobre el sonido del tránsito, al menos por un tiempo. Preparo el mate, tostadas, mermelada que hago con las frutas de estación, por no decir baratas, y me entretengo con ese silencio y quietud que dura un santiamén.

Tengo otra maldita costumbre odio salir temprano de casa, hábito que invalida la costumbre anterior en la práctica, y me cuesta horrores estar a las 9 a.m. en Bernal.

Tengo otra maldita costumbre: me acuesto tarde porque también disfruto mucho de los colores, los sabores y sonidos de la noche, y soy una de las últimas en bajar la persiana de las tantas que hay en este hueco amplio, por suerte.

lunes, 28 de junio de 2010

AT, CG



Creo yo, que a esta altura del campeonato -y no hago referencia al mundial de fútbol- es un saber común a todos que la helicoidal molécula de ADN, de estructura similar en todos los organismos vivos, es la portadora de la información genética: un mensaje codificado que luego de un rosario de dimes y diretes, transforma una célula en un individuo con características particulares que sirven para identificarlo y ubicarlo en su casilla correspondiente de la escala evolutiva.

Una información más detallada, que no sé si es tan conocida, es que la molécula de ADN es una macromolécula, construida por otras moléculas más pequeñas; así como un compuesto se construye por la asociación de diferentes elementos. Jugadores claves de esta macro estructura –bueno macro, ya saben que todo es relativo- son las moléculas de Adenina (A), Timina (T), Citosina (C) y Guanina (G), resulta que estas moléculas que apenas difieren en la posición de algunos átomos*, son las encargadas de dar una sutil diferencia a la cadena del ADN y componer el mensaje según su disposición a lo largo de la hebra. Otra característica es que interactúan de a pares para unir las dos cadenas de ADN complementarias, y formar así, la estructura de doble hélice. Esa interacción depende de la disposición espacial de los pocos átomos diferentes (que no son más que H, N y O) y siempre es específica: Adenina se aparea con Timina, Citosina con Guanina y no hay cambio de parejas, bueno puede llegar a suceder pero aténganse a las consecuencias.

Por último, y lo único importante de esta entrada, ya que la información reducida de los párrafos anteriores la encuentran en cualquier lado, es que cuando estudiábamos nos enseñaban una regla mnemotécnica infalible para recordar cómo se enyuntaban esas bases. Una dupla rioplatense fue suficiente para no olvidarlo nunca: Anibal Troilo, Carlos Gardel.

La semana pasada una profesora de Introducción (Introducción a la Biología Celular y Molecular) trataba de explicar a unas alumnas esta regla, pero por la cara que pusieron las chicas, creo que van a seguir apareando mal las bases en sus exámenes, al menos hasta que encuentren otra dupla más actual.

La gente de Futuro recordó esta regla en una preciosa tapa del suplemento.

También aprendí, sin reglas mnemotécnicas, ni Alberts**, Curtis y Lehninger, con una pequeña ayuda del tiempo, que no todo está en los genes.





*Para no confundir el gallinero, y para los que se interesen un poco más por la química, estás moléculas son de dos tipos: Adenina y Guanina son purinas, bases nitrogenadas formadas por dos anillos (mayor tamaño), mientras que Citosina y Timina son pirimidinas, también bases nitrogenadas pero formadas por un solo anillo (menor tamaño).

** El que encuentre una foto de la contratapa del libro que la comparta.

miércoles, 23 de junio de 2010

¡Basta de demoler!

A través de la gente de Basta de Demoler me llegó esta información, que me parece bien transmitirla por este canal. Los que tienen cable lo miran y luego me cuentan.


Tenemos el agrado de informar que la Cadena BBC de Londres emitirá un programa dedicado a la situación del patrimonio de Buenos Aires y las acciones de la ONG Basta de Demoler.

Se trata de una serie de episodios titulado “Heritage heroes”, donde tratan la defensa del patrimonio por parte de la sociedad civil en distintas ciudades del mundo.

El capítulo estará dedicado a Marruecos, Reino Unido y Argentina.

Estos son los horarios de transmisión:

Programme 5

Morocco / UK / Argentina

Airing BBC World News

17/07 @ 01.30, 08.30 GMT (hora en Argentina: 16/07: 22:30 hs, 5:30 hs)

18/07 @ 14.30, 20.30 GMT (hora en Argentina: 18/07: 11:30 hs, 17:30 hs)

martes, 15 de junio de 2010

Tiffany&co.


Un oasis entre lo que aparece en mercado libre.
Pero no es mía, está a unos billetes de distancia.

lunes, 14 de junio de 2010

Las playas de Agnès




¡Quiero estar en una playa junto al mar!- pensé a los gritos y así de cursi, cuando apenas habían pasado unos minutos del comienzo de la película. Una playa vacía de gente y calor, llena de recuerdos y un tenue sol.
Me gusta el cine, y cuando existe la posibilidad, en el cine. Hacía tiempo que no satisfacía este principio, de ir a la boletería, sacar la entrada, sentarme en una butaca -aunque sea destartalada-, y pasar un tiempo un poco mayor de una hora mirando en una pantalla historias ajenas, rodeada de desconocidos.

Agnès Varda celebra sus ochenta años con un documental que saltica –ese es el ritmo- por las playas de sus “recuerdos”. Pero no se asusten que “Las playas de Agnès” no es una narración añeja, sino una película muy linda, despojada de sensiblería que se sostiene gracias a un ritmo cotidiano de constante deconstrucción y construcción del pasado. Sin dudas la directora sabe jugar con las imágenes y nos cuenta que ha vivido siempre en acción y rodeada de placer.

Una pequeña digresión de mi parte, esta fue la primera película que vi de ella, pero ya está en marcha la maquinaria para poder ver anteriores aunque sea en casa, y estar atenta a alguna otra retrospectiva, como para no perder mi costumbre me perdí una importante el año pasado o el anterior.


*Escuché unas llaves: está incluida en el disco “Autoayuda”, de Sergio Pángaro y Bacarat, disco que no ha de faltar en el hogar. Agnés Varda muestra que los recuerdos aparecen de inmediato, y me parece que comparto esa idea.

miércoles, 12 de mayo de 2010

"Nocturno en pleno día"


Las palabras musicales diagramaron un juego,


furioso,

lleno de esa mansa furia

a la que sabe jugar el litoral,

o él.


La tipografía diminuta,

tímida y suave,

dio por fin un salto,

y logró desprenderse del papel,

danzar.

La mezcla amorfa de grises,
marrones,
azules
y negros arratonados

que es la C a las 8 a.m.,

substanció en
sauces,
tipas
y jacarandás.






Gracias Tin Tin por el préstamo.

miércoles, 28 de abril de 2010

Fragmentos de Abril* (primera entrega)



Remolinos, remolinos
el otoño y el viento
Como las palomas
ansiosas de volar,
en bandadas por el aire
las hojas se van.


Me gusta abril, ya con su sonido –aunque mi preferido sea junio- bien interpreta cómo ha de acercarse. La temperatura empieza a descender, entonces disfruto tanto de un baño de lluvia como de uno de sol. El atuendo es más confortable: medias largas de colores, polleras, remeras, alguna chaqueta, pañuelos para el cuello, de lujo son los días que puedo caminar con borceguíes o botas y desordenar con cariño las hojas amarillas y secas. No me quedo pegada en los asientos de los tranportes públicos, eso sí mi pelo sigue atado. Como mi vitalidad es inversamente proporcional a la temperatura, para mí los días se alargan, puedo hacer más cosas o me cuesta menos ir de un lado a otro y caminar. El mate amargo de las siete está bien caliente, luego el vino tinto reemplaza a la cerveza y las variedades de tés comienzan a descender de los estantes, otra vez disfrutar de ese humito al acostarme y de alguna mantita. Abril tiene un color cálido y frío a la vez - o de a ratos, porque no es tibio-, la intensidad de un abrazo que no desarma y perdura.

Con testarudez digo que la luz del otoño dibuja las formas más bellas en esta ciudad, brindo porque aún le quedan dos meses.


*Fragmentos de Abril es una película del cine independiente americano, ya debe tener cinco años o más, con una historia sin excesivos golpes bajos y ritmo ameno que se puede recomendar a todo el público. Lo mejor de la película es salir cantando You, you, you, you you de The 6ths

lunes, 26 de abril de 2010

Palabras en libertad

Hace un tiempo que Fundación PROA se malbalizó. En las salas de la antigua PROA aún se percibían señales de grandes habitaciones con aberturas que mostraban fragmentados los paisajes de Quinquela, y pequeños recovecos que agregaban calidez al lugar. Mi parte preferida del recorrido –sea cual fuera la muestra- era llegar a esa escalera estrecha de metal que conducía a una puerta vidriada de marco amarillo, que abría con engaño al cielo, y que, una vez franqueada, te dejaba en un tablero de damas con vista a los techos de La Boca. Mi otro preferido era la librería.

En la nueva PROA el valor de la entrada es mucho más alto, las salas muestran un museo contemporáneo que se desnuda en una simple mirada y las aberturas se convirtieron en ventanales sin detalles. La terraza es ahora una confitería con deck y grandes sillones blancos al aire libre, de una altura tan inútil que impide ver más allá de la pared. La librería, por suerte, conservó su espíritu, en un ambiente mucho más amplio y mayor variedad entre sus estantes. El lugar no está mal y supongo es más funcional pero perdió parte de su encanto.



En PROA aterrizó El universo futurista y se puede ver hasta el 4 de julio, me parece que está más que bien para ir a darse una vuelta por el lugar.

lunes, 19 de abril de 2010

Mi felini

Aprendí a andar en bici cuando tenía cinco años, o un poco antes. Por aquel entonces Miguel Cané era de tierra y nada lisa, de las cuatro esquinas que forma con Gutiérrez sólo estaba el almacén de Doña María, el resto baldío y eucaliptus. Los troncos de los tilos de la puerta de casa parecían quebrarse de delgados y jóvenes, las veredas eran más discontinuas aún que la calle, un “apenas más” de lo que son ahora y la zanja a veces se perdía de vista entre su variado ecosistema. El escenario parece ríspido pero el método de aprendizaje es tan simple que todo fue muy rápido: primero con dos rueditas, luego con una –supongo que la derecha-, después la otra hasta que un día sin darme cuenta, el amparo ya no fue necesario. Una vez que se quitan las ruedas uno siente que vuela sobre la calle y que puede tomar velocidades irreales, y, sepan, no hay porrazo que justifique su retorno.
Desde entonces siempre tuve una bicicleta entre mis manos que me alcanzaba a donde quisiera ir. Las bicis se heredaban de los mayores de la familia y se pasaban a los menores cuando quedaban chicas, o según disponibilidad. Era bastante grande y yo seguía con esa bici naranja de rodado 14 o 16. Luego vino la bellísima inglesa que está en la casa de los tilos, ahora de gruesos troncos. Por último, para mayor comodidad me compré la que ustedes conocen, una todo terreno de color azul noche con brillos escondidos, que me transportó a tantos lugares por más de quince años. El viernes a la noche alguien cortó la cadena y se la llevó de la puerta del cine Atlas Santa Fe sin mí permiso.
Esta historia iba a ser más extensa, llevo toda una vida de bicicleta y había prenda para una gran colgada, pero en el mismo momento en que descubrí que ya no estaba la bici, intenté dejarla como un objeto sin más importancia que la material para no amargarme. También dejo así esta entrada.
Si saben de alguien que venda una bici avisen, no puedo traer la inglesa porque es muy grande y pesada además de muy querida.

domingo, 18 de abril de 2010

Buen día, día

Bonita lluvia con granizo de yapa para dar fin al BAFICI en la cortada del Abasto, algunos permanecieron estoicos bajo el agua, otros abrieron sus paraguas o improvisaron un techo con las sillas, yo busqué un techito -como la mayoría- y así pude aguantar hasta el final. El documental sobre Miguel Abuelo es entretenido y disfrutable, supongo que siempre que exista algún interés en él. Me causa gracia ver como se institucionalizó un espacio que unos años atrás había sido descubierto y tomado por el BaFreeci.

Nada memorable estos días, pero sí un gracias por el documental de “Stephin Merrit y Magnetic fields” y un adiós a mi bicicleta de purpurina azul.

domingo, 11 de abril de 2010

El silencio de los libros







De paseo en esta tarde de domingo de sol de abril me encontré con "El silencio de los libros", que en un delineado diálogo me enseñó a Franco Matticchio y Jillian Tamaki. Pude perderme detrás de otras formas pero ya tuve que regresar, quizás otra tarde siga la charla.



domingo, 21 de marzo de 2010

Las babas del diablo

Me senté a escribir porque: 1) la otra opción era limpiar más la casa y ordenar la parte alta del mueble; 2) la última colgada data de unos cuantos días atrás, me incomoda abandonar este espacio, pero cada tanto me pasa que no me sale contar nada, o, lo que es peor, me sale contar cosas que no quiero exponer por repetidas, mustias, inexistentes, demasiado personales; 3) alguien me sacó de la modorra preguntando si ya no iba a escribir más; 4) se largó a llover; 5) el gato naranja duerme tendido en su máxima longitud sobre la manta unos tonos más oscuros que él; 6) en los azulejos de mi cocina hay dos rectángulos de papel sensible a la luz que ayer inpregnaron fotones a través del ojo de mi cámara estenopeica; 7) en el cuaderno hay tres textos que necesitan secarse, el del barrio de Villa Urquiza había sido el elegido para inaugurar la temporada de la melancólica felicidad que me trae el otoño -los otros son de los que no quiero que salgan-, pero recordé que tenía ganas de avisar de la muestra de "Grete Stern, Los sueños 1948 - 1951",en el MALBA por si algún despistado no se había enterado aún.

Primero fue la imagen y luego el conflicto. Para que esta colgada no sea un simple aviso de agenda urbana, ni una reseña del catálogo, además, como tuve la oportunidad de ver la muestra cuando estuvo en el CCR unos años atrás – Grete Stern es una de mis favoritas y seguro que hay una antigua mención en estas páginas, además de las fotos que ilustran la entrada de mi sueño- me metí entre los estantes de los libros para armar algo coherente, o al menos armar algo. Ay de mi inocencia, quedé atrapada en una suave maraña de ideas, fragmentos de citas* y autores** que divergieron de un click de Susan Sontag y convergieron en una singular imagen surrealista, imposible de describir y que me llevaría toda la tarde procesar. Entiendo esto como mi mejor recomendación para ir a ver esta muestra, aunque los del MALBA sean unos ladrones, eso sí de guante blanco.

Una mínima información, Grete Stern nació a principios del s. XX en Alemania, estudió en la escuela de la Bauhaus, se fue exiliada un tiempo a Londres, pero finalmente llegó a nuestro país junto a Horacio Coppola. Aquí se estableció y realizó su carrera como fotógrafa.
Otro detalle que no se aclara en la gacetilla de la muestra, dicen que gran parte de esta producción fotográfica se perdió porque la editorial Abril no conservó los originales.




*En el libro "Sobre la fotografía", hay una breve antología de citas que Sontag dedica W. Benjamin, a quien describe como "un apasionado coleccionista de citas".


**D. Arbus, W. Benjamin, Ch. Baudelaire, A. Breton, J. Cortázar, A. Pellegrini, (con un bonito libro de recopilación de poetas surrealistas), Man Ray.