Mostrando las entradas con la etiqueta persépolis. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta persépolis. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de mayo de 2008

Llena de preguntas como una nena

Lo malo de la hora de espera en la puerta del edificio de Bulnes que tiene una copia de las llaves de mi casa, fue que las preguntas comenzaron en modo de reproche a mi descuido (cerrar la puerta y darme cuenta que las llaves que tenía en la mano eran las del laboratorio), y terminaron metiéndose en los lugares más recónditos y críticos de mi ser. Ahora recuerdo que estuve así, tal cual ella y llorando.




Como la puerta de Bulnes no se habría, decidí ir hasta Pedro Goyena, considerando que broder ya había regresado del trabajo, y sabiendo que me iba a decir de todo (no lo hizo). Durante la espera del 36, creo que tuve esta cara, pero sin tronquito. El chiste se llevó 3:30 hs de mi día que ya venía agotadísimo.



Moraleja: Revisar la llave que agarro al salir, o arreglar el llavero de las del trabajo para darme cuenta al tacto. Que esto haya sucedido 4 veces en 7 años, y que una de ellas no haya sido culpa mía no esta tan mal.

Imposición: Si aún no lo hicieron, vayan a ver Persépolis, si son mujeres seguro van a llorar y luego querrán tener una planta de jazmines en sus casas, balcones o terrazas.