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domingo, 29 de enero de 2012

La clave de los sueños (olvidados)



La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar.
(…) La vista es la que establece nuestro lugar en el mundo circundante; explicamos este mundo con palabras, pero las palabras nunca pueden anular el hecho de que estamos rodeados de él.
(…) el conocimiento, la explicación, nunca se adecua completamente a la visión.
Lo que sabemos o lo que creemos afecta el mo
do en que vemos las cosas.
Nunca miramos sólo una cosa; siempre miramos la relación entre las cosas y nosotros mismos.

Una imagen es una visión que ha sido reproducida. Es una ap
ariencia, o conjunto de apariencias, que ha sido separada del lugar y el instante en que apareció por primera vez y preservada por unos momentos o unos siglos. Toda imagen encarna un modo de ver.


Estas son algunas de las ideas que dan comienzo al libro Modos de ver del crítico de arte
John Berger. En el texto se presentan siete ensayos que analizan distintos aspectos de nuestro modo de ver las obras de arte, el autor lo plantea como un proceso de averiguación. Ensayos que generen preguntas, no que presenten respuestas.




En La cueva de los sueños olvidados, Werner Herzog nos abre las puertas de la cueva de Chauvet, y nos borra las palabras. Como si entráramos a su casa, no a un museo. Un viaje en el tiempo, o en los sueños – ¿acaso hay alguna diferencia?-, las imágenes de hace 30.000 años aún laten en las paredes inocentes de revolución industrial y otras tribus culturales; pero responsables ya, de civilización.

¿Qué vemos nosotros? Cada uno de nosotros. ¿Qué veían ellos? Cada uno de ellos. No lo podemos saber, esa es la magia.
Herzog lo hace de maravillas, nos da tiempo para explorar y percibir, a pesar de que estamos frente a una pantalla, los cinco sentidos se exaltan. Los relatos y vivencias de los científicos son anecdóticos, o quizá sirven para encender esa brecha entre los diferentes modos que tienen de comprender el mundo arte y ciencia. Pero les aseguro que nada queda de esas explicaciones, se olvidan pronto, mientras que las imágenes siguen latiendo entre los sueños durante semanas.
En el epílogo Herzog da rienda suelta a su locura, y es por eso que lo queremos tanto. ¿Cuál será el tema de su próximo documental?

Claro que "sin música la vida sería un error". El aliado de Herzog en sus documentales es Ernst reuseger


El dibujo, más que conocido, que da el título a la entrada y que menciona Berger en su libro es de Rene Magritte

miércoles, 27 de enero de 2010

Conquista de lo inútil


"Iquitos-Lima, 15/7/79
Andreas llegó ayer a la noche. A las ocho yo ya estaba en la cama leyendo a Gregorovius, "Historia de la ciudad de Roma en el Medioevo", aunque en realidad todavía quería ir al cine. Recién cuando varios del grupo tuvieron ganas, logré levantarme. La película venía de Argentina, con uno bien flaco y uno bien gordo, rubias de pechos inflados y ropa seductora que colgaba en la cocina de una de las damas. El bien gordo, como por su tamaño corporal no podía agacharse del todo, se daba siempre de cara contra las bombachas y los corpiños bambolentes y hacía girar los ojos extasiado. La novia de Andreas gritaba de la risa. En una escena, el gordo también jugaba al tenis."




Conquista de lo inútil, (Diario de filmación de Fitzcarraldo), de Werner Herzog, cosntituyó el año pasado una trilogía de "viscerales" junto con Bolaño y Tarkovski, según mi criterio para agrupar tres tan dispares. El diario tiene pasajes mucho más indigestos, seductores, absurdos y agudos que este fragmento que trasncribí, pero prefiero dejarlos entre las páginas para que los encuentren ustedes cuando puedan leer el libro.

El objetivo de la entrada es recordar o avisar a los despistados que La Lugones comenzó la temporada con una jugosa programación de los documentales de este inefable director.
Hoy daré comienzo a la temporada. Ahí voy entonces al piso diez, el ruido de bolsas y el cabeceo continuo para leer los subtítulos, ¿estará funcionando el aire?